Amnistía Internacional pide al gobierno central que promueva una investigación urgente sobre las violaciones de derechos humanos cometidas contra estos menores.
En el escalofriante informe podemos encontrar testimonios como el de Sara Casas sobre su estancia en el centro de protección terapéutico Dulce Nombre de María en Málaga:
“En el centro pasé días atada a una silla, con mordaza; sin ella se me caía la baba. Tenía el cuello doblado y la cabeza caída. También estuve en la celda de aislamiento atada a la cama donde además me pinchaban y pasaba al menos 3 días con los ojos vueltos”
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