Público informa que el fiscal "negó ayer ante el tribunal cualquier vinculación entre ETA y el periódico". Siete años después del cierre del periódico, la pregunta que se hace Isaac Rosa es cómo compensar ahora a los trabajadores después del maltrato recibido.
Éstos, por su parte, se declararon "inocentes de lo que se les acusa, pero culpables de fomentar el euskera".
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