No, no crean que es una broma. El diario El País publica que la Junta de Jueces de Málaga aprobó en diciembre de 2008 un acuerdo por el que mostraban su "preocupación" por el "progresivo desprestigio institucional" del Poder Judicial, entre otros extremos "por la apabullante iconografía existente en la Ciudad de la Justicia".
El juez decano de Málaga, Manuel Caballero-Bonald, pidió a la gerencia de la Ciudad de la Justicia y a la delegada de Justicia de Málaga, Blanca Sillero, "que se proceda a la reducción y moderación de dicha simbología, dentro de la normativa que sea aplicable a dicha materia".
Y añade el Decano de los Jueces malagueños el siguiente argumento marxista (de Groucho Marx, claro): "Aquí se ven juicios en los que está implicada la Junta de Andalucía, y el justiciable, con esta simbología excesiva, puede opinar que los jueces no son objetivos", rebate Caballero-Bonald. Claro, señor Decano, los ciudadanos piensan que los jueces no son objetivos por ver el escudo de Andalucía y no por otras cosillas.
"No rechazamos a la Junta -dice el ínclito prohombre-, pero queremos que se dé una imagen de objetividad", añade. El juez decano de Málaga propone "alternar en los accesos de la sede judicial malagueña símbolos de Andalucía y de España". O sea, que el escudo español sí es objetivo y el de Andalucía no. ¡Qué se le ve el plumero señor Juez!
Otro magistrado aporta otro entrañable, contundente y creíble

argumento: recuerda cómo una mujer a la que los servicios sociales de la Junta de Andalucía retiraron la custodia de
uno de sus hijos acudió a la Ciudad de la Justicia para interponer un recurso. Al llegar a la entrada del edificio, la mujer, poco experta en el principio de separación de poderes, preguntó preocupada a su abogado: "¿Nos van a atender jueces de la Junta?". De nuevo es el escudo andaluz el que molesta a sus señorías y a esa supuesta señora que, si hubiera visto el escudo español, hubiera llenado su espíritu de confianza.
Una de las cuestiones que más ha irritado es que la Consejería imprimió para los jueces y magistrados de Málaga tarjetas de visita con el doble paraguas del logotipo autonómico (realmente feo ciertamente). "Estas cosas pasan cuando se vive de realquilado en casa ajena", opina un magistrado. De nuevo el inconsciente traiciona a sus Señorías: lo que realmente les gustaría es vivir como propietarios en Palacio propio (de Justicia, claro), es decir, seguir como reyezuelos de taifas en sus juzgados.
En fin, que ni los asuntos pendientes, ni las ejecutorias que duermen en sus estanterías, ni los problemas de derechos humanos del tan cernaco Centro de Internamiento de Extranjeros, ni siquiera la tan traída y llevada agenda de señalamientos (que tan cómodas jornadas laborales permite a sus señorias, con sólo dos vistas semanales y con fines de semanas más largos que el común de los mortales). No, el problema se llama escudo de Andalucía. Poco importa que sea la Junta la competente en la Administración de la Administración de Justicia (Tribunal Constitucional dixit) y que, por tanto, sea quien construya los edificios de los juzgados, pague los medios materiales y los personales, etc. ¿Quién desprestigia quién?